mis labios se quedan con palabras quedas
el sonido del silencio
avisa como cual preámbulo
a un nuevo comienzo
alejada de lo que una vez fue,
de los que se ponían títulos,
a quienes les otorgue títulos
y uno que otro derecho.
Ahora solo me columpio
al ritmo de mi soledad
viendo
oyendo
diciendo lo que siento y pienso
tratando de incluirlos a ellos
mas no hay respuestas esperadas,
son solo palabras
las que saludan,
no hay actos sinceros,
solo me vuelvo a mover en el vaivén,
no me queda otra que
disfrutar de esta
maldita Soledad,
poniéndole color
creando una nueva manera de vivir
por eso ya le hablo con cariño
y le digo:
¡Oh dulce Soledad!
